Patricio Falconí Almeida: DEMOCRACIA TUMBATIVA versus DEMOCRACIA ´PARTICIPATIVA´

Patricio Falconí (FAL) distingue, en los hechos, la DEMOCRACIA TUMBATIVA (que es un derecho del pueblo: resistencia y esperanza) de la DEMOCRACIA PARTICIPATIVA (que es un supuesto político y un fraude económico).

Dice Patricio Falconí (FAL): -No me resigno a la insoportable levedad de ser del periodismo bravito e interesado que sufre de analfabetismo sociológico, por lo menos. Este periodismo es paradójico: cuando los débiles se rebelan hablan de DEMOCRACIA TUMBATIVA. Pero, cosa rara, cuando los poderosos comparten las migajas del banquete (por mera conveniencia y ocasión) hablan de democracia PARTICIPATIVA.  

La diferencia no es invisible como creen o pregonan los interesadosDSC_0027.

Patricio Falconí Almeida dice que hay una doble crisis en América Latina: (i) en el modelo económico y (ii) en el modelo estatal nacional.

Dice Patricio Falconí Almeida, escritor y pensador ecuatoriano:

El viento de cola existe en los cielos nublados de la política. En los últimos tiempos el viento de cola de América Latina ha sido (aún es) la CHINA.

El dragón milenario, de ojos rasgados y mirada larga, ha puesto en movimiento (por obra de su crecimiento y de sus necesidades de nueva potencia global) la economía de nuestra región.

América Latina ha crecido en su conjunto. La región mira por ahora, confiada y acaso sobrevalorada, los avatares económicos de Europa y Estados Unidos.

Patricio Falconí piensa, sin embargo, que el Socialismo del siglo XXI no puede darse por satisfecho, porque existen dos crisis no superadas en el subcontinente:

1)    Hay una crisis en el modelo económico; y,

2)    Hay una crisis en el modelo estatal nacional.

El modelo económico no está definido y aún esconde una verdad inmensa. Ésta:

UNA DÉCADA PERDIDA

+

OTRA DÉCADA PERDIDA

NO ES = A DOS DÉCADAS PERDIDAS.

ES IGUAL (ojo) A UNA GENERACIÓN PERDIDA.

El modelo político no es institucional. Es caudillista y reposa sobre un neopopulismo: generoso en híper subsidios y bonos.

Patricio Falconí Almeida cree que el éxito de América Latina se levanta sobre una arena movediza. Hay revoluciones que son más imaginarias que reales.

Patricio Falconí Almeida se divierte escribiendo y leyendo libros.

Patricio Falconí Almeida se divierte escribiendo y leyendo libros.

Fidel Castro y Patricio Falconí Almeida PATRICIO FAL

Ambos son comandantes. Fidel Castro lo es de Cuba y del Socialismo del Siglo XX. Patricio FAL es el líder de su flaca vida: aunque en confianza cuenta que no siempre, en sus adentros, tiene mayoría legislativa. No pocas veces le faltan votos.
Minutos antes de tomarse esta fotografía, Fidel le había explicado al inquilino de este blog, el arte de conducir la bicicleta: o sea, el arte del poder. Patricio FAL cuenta que, a los 28 de edad, empezó a escribir su primer libro en el despacho del Comandante Fidel, en el Palacio de la Revolución, cuando aun se afirmaba que Cuba era el Primer Territorio Libre de América. El título de ese libro es La encrucijada centroamericana, que se publicó con el auspicio del Parlamento Latinoamericano. Circuló en toda la región. Fidel Castro tuvo un ejemplar en sus manos. No hay constancia, sin embargo, de que Fidel sea FALsista.

Fidel Castro y Patricio Falconí: en el cumpleaños del Comandante cubano.

Fidel Castro y Patricio Falconí: en el cumpleaños del Comandante cubano.

Dios: Dale Siete Vidas a Hugo Chavez

Patricio Fal, desde su ateísmo humanista, rinde su homenaje al Comandante Hugo Chávez. El valor del cristiano que le pide a su Dios, en una misa de jueves santo, que le conceda la vida, es valorado desde la psicología, como una expresión espiritual y moral por Patricio Fal. La autopoiesis no está ausente en el mensaje del Comandante  Chávez. Un testimonio de vida para todos.

Fidel I y Juan Pablo II

(Tomado del libro LAS VERDADES DEL CHARLATÁN, de Patricio FAL, mal conocido como Patricio Falconí)

1
La risita del escéptico. Leo unas charlas de Manuel Vicent, el escritor y periodista español. La sinopsis resulta cinematográfica. Las televisiones del mundo transmiten en vivo un encuentro demasiado blando o demasiado duro, ceniciento o blanco, según quién lo vea y cómo lo vea.
Dos ancianos se encuentran en La Habana. Alto y barbado, el uno. En silla de ruedas y encorvado, el otro. El anfitrión, que va de civil y no de uniforme militar, se llama Fidel Castro: es líder histórico de una revolución popular, carismática, idealizada y agotada, todo a la vez. El huésped insólito va de blanco y se llama Juan Pablo II: es el Papa de Roma, líder espiritual del agobiado mundo católico.
Enfrentamiento y conciliación a la vez. Recelos mutuos. Ambos tienen más pasado que futuro. Ambos son universalmente conocidos.
 Los analistas suponen que estamos ante una partida de ajedrez donde los dos contendientes buscan hacer tablas: la forma mediática de ganar algo, sin perder.
El Comandante en Jefe de Cuba quiere el aval del Espíritu Santo para refrescar la imagen de la Revolución, hoy hambrienta y materialista.
El Papa Juan Pablo II quiere lo mismo pero desde su orilla: un cielo libre para que el Espíritu Santo, por fin, vuelva a catequizar en una isla revoltosa y pobre, que desde hace cerca de cincuenta años se había entregado a un ateísmo ligth,salpicado de un espiritismo fervoroso.
La risita del escéptico es inevitable. El que no me enfila militarmente ni con Changó ni con Santa Bárbara bendita, piensa sin concesiones que  no le representan ni santos ni hombres mesiánicos, ni redentores religiosos ni héroes laicos. La libertad no es un zombi.
2
El humor nunca desvía ni torea un tema histórico o sagrado: lo convoca. En el libro de análisis histórico y sociopolítico Y Dios entró a La Habana, de Manuel Vázquez Montalbán, se registra un chiste que ilustra la psicología social que había en la cumbre habanera, entre Fidel I y Juan Pablo II:
-Sabes ese chiste en que el papa y Fidel van en un coche descubierto y el viento se lleva el sombrerito ése que llevan los Papas en la coronilla. Vuela el sombrero y se va al mar. “No se preocupe, Santidad” grita Fidel. Se va al mar, camina sobre las aguas, recoge el sombrerito, vuelve caminando sobre las aguas y se lo devuelve a su Santidad. La noticia fue tratada de diferente manera al día siguiente. En Granma decían: “Milagro! Fidel camina sobre las aguas como Cristo”, y en el Miami Herald titulaban: “Fidel ya ni siquiera sabe nadar.
El encuentro no fue una copia pirata de un texto de Shakespeare. Fue, para mí, el inicio del siglo XXI en clave de comedia: un punto muerto pero revelador.
 3
Los datos aritméticos, las fechas exactas, los gastos en dólares… no interesan a nadie, salvo a los economistas que economizan la historia inventándose doctas e inútiles estadísticas.
El español Manuel Vicent, que es novelista y periodista, hace un retrato certero de Fidel I y de Juan Pablo II. De su peso simbólico. De su actuación histriónica. Vicent escribe:
-Ver a ese par de ancianos, Woyjtila y Fidel, mirándose a la cara, mintiendo ante todo el planeta, vendiéndose uno al otro una cosa imposible y además falsa fue un gran espectáculo (…) La Iglesia nos está vendiendo el cielo y el infierno, el pecado, la culpa, desde hace dos mil años sin una demo. Eso le vendía Woyjtila a Castro, y Castro mirándole a los ojos parecía decirle: te vas a enterar porque yo te estoy vendiendo una revolución planetaria y el hombre nuevo. Y los dos agonizando.
4
A todos nos cuesta vivir entre el ideal y la realidad. No es fácil hacerlo. En la controversia entre el ideal y la realidad, nos diluimos, o sea, buscamos adaptamos rápido y fácilmente a cualquier recipiente. La idealización inmoderada de lo que no existe, la revolución socialista o el paraíso celestial, nos inmoviliza como una jaula de hierro.
La jaula de la ideología (Fidel) y la jaula de la creencia (el Papa) impiden idear: instalar en escena al homo sapiens posible. Concebir alternativas viables, no redentoristas ni alborotadas, a las propuestas hechas por los detentadores del poder.
Las mentes dóciles se fabrican con dogmas: los dogmas sedan. La opinión pública se construye con sondeos y shows. Los dogmas empacados en shows amputan la creatividad: nos vuelven seres ansiosos y deseantes, frágiles y atolondrados. Desbrujulados y embrujados.
El show del Papa y el show de Fidel: la farándula seriada de las cumbres políticas y económicas es propaganda pura, basurita televisada que entretiene.
La propaganda/show es a la democracia lo mismo que el tolete del policía a la ideas en debate: una representación represora.
O peor: un represor que divierte, mientras ablanda por dentro.
 
5
No es fácil pasar de la crítica a la acción. Más que ideologías o recetas a domicilio, se requieren ideas que calcen en la realidad y en la psicología humana. La postergada revolución de la sensatez exige, sin duda, menos delirio redentor y más racionalidad humana.
La racionalidad humana no nos libra de exponer pensamientos inciertos o incorrectos, pero los pensamientos siempre son más tolerantes y abiertos, más necesarios, que los refugios que ofrecen los aleros de todas las iglesias divinas o laicas.
Doña Dulcinea del Toboso y don Sancho Panza entienden, creo, a fondo estas cosas, que no Don Quijote.